De vez en cuando hay que salirse de los planes habituales y probar cosas de esas que mantenemos a una cierta distancia de seguridad. Esta ocasión fue una de ellas. Tú que me lees ya sabes que los vinos de Rioja no me emocionan de una manera particular. Que si, que hay cosas buenas en Rioja y hay cosas que me gustan, e incluso algunas que me gustan mucho. Pero en general, casi siempre elijo algo diferente. Ahora se trataba de organizar un fin de semana festivo en familia y ésta era la excusa perfecta para ello.

Las siete bodegas que están situadas en el Barrio de La Estación de Haro celebraban por segundo año consecutivo una fiesta para presentar sus vinos. Al éxito de público de 2015 se unió el de este año. El tiempo no acompañaba mucho, con lloviznas frecuentes y poco sol durante la jornada. Aun así, todo estaba preparado para el disfrute. Cada bodega ofrecía dos de sus vinos y una tapa. Había actividades para niños, una charanga que iba paseando tocando música… En general un buen ambiente festivo con unas 4.500 personas participando.

Las bodegas participantes y sus vinos elegidos fueron los siguientes:

CVNE

Asua Crianza 2012 Tempranillo 100%.

Reserva 2010 Tempranillo 85%, Garnacha, Graciano y Mazuelo 15%.

Bodegas Gómez Cruzado

Gómez Cruzado Blanco 2015 Viura 85% y Tempranillo Blanco 15%.

Honorable 2012 Tempranillo, Garnacha, Graciano, Mazuelo y Viura.

Bodegas Bilbaínas

La Vicalanda Reserva 2010 Tempranillo 100%

Viña Pomal Rosado 2015 Garnacha 70% y Viura 30%.

Bodegas Muga

Reserva Selección Especial 2011 Tempranillo 70%, Garnacha 20%, Mazuelo 7% y Graciano 3%.

Prado Enea Gran Reserva 2004 Tempranillo 80%, Garnacha, Mazuelo y Graciano 20%.

Bodegas Roda

RODA 2011 Tempranillo 91%, Graciano 8%, Garnacha 1%.

RODA I 2009 Tempranillo 95% y Graciano 5%.

La Rioja Alta

Gran Reserva 904 2005 Tempranillo 90% y Graciano 10%.

Viña Ardanza 2007 Tempranillo 80% y Garnacha 20%.

López de Heredia Viña Tondonia

Viña Bosconia Tinto Reserva 2005 Tempranillo 80%, Garnacha 15%, Mazuelo y Graciano (el resto).

Viña Tondonia Tinto Reserva 2004 Tempranillo 75%, Garnacha 15%, Graciano y Mazuelo 10%.

Ante el reto que teníamos delante, había dos maneras de enfrentarnos a él. O bien empezábamos fuerte por lo que podría gustarnos sabiendo que lo demás no sería lo mismo o bien empezábamos por abajo arriesgándonos a que al llegar a lo mejor nuestra papilas gustativas estuvieran aletargadas. Riesgo grande en ambos casos. Pero la opción A era la más segura, así que fue también la elegida. Directos a Roda y después Muga.

Para no alargarnos mucho con notas de cata de cada vino, hablaremos solo del podio. Roda I 2009 fue sin duda el mejor vino del día. Es uno de esos pocos Riojas que me gustan desde hace tiempo y estaba muy bien de todo. Seguía teniendo esa tipicidad riojista, pero mucho más cuerpo y estructura que cualquier otro vino del día.

En segunda posición voy a elegir vinos que no son tintos. Alguno ya dirá que cómo puedo olvidarme de alguno de los vinos riojanos emblemáticos que estaban a nuestra disposición, pero es que ni me emocionan ni me emocionaron. Me comprometí a probarlos todos, y lo hice, pero es que no me dicen nada. Tenía ganas de probar vinos que no había catado antes, pero fuera de Roda no encontré alma en la copa. No considero que fueran malos vinos, eso sería ser prepotente y faltar al respeto a unas bodegas que hacen un trabajo impecable y a unos enólogos que trabajan muy seriamente la viña y la bodega, pero cuando bebo una copa de vino busco otra cosa. Creo que casi todos, por no decir todos, eran buenos vinos y muy ricos para su público. Pero no son mi estilo de vino.

El segundo peldaño del podio compartido por Gómez Cruzado Blanco 2015 que me pareció fantástico y el Viña Pomal Rosado 2015, que también. Los dos muy agradables de beber y sí que son vinos que tendría en casa.

En tercera posición, Roda 2011 y digamos que el Prado Enea 2004 por añadir otro. También podría destacar Asúa 2012, el crianza de CVNE, que me gustó más que el reserva.

A partir de ahí, poca cosa que mencionar. Muchos ni los terminé. Y eso que como he dicho acabé mi carnet de baile. Alguno de mis acompañantes se plantó después de salir de Muga, salvo honrosa excepción.

Qué me encontré? Pues en general lo típico de Rioja: madera y acidez. Y nada que me sorprendiera. Cuando todo sabe igual, mal vamos. Y esa es mi impresión.

Tengo que decir que este evento está estupendo. Es una gran oportunidad de probar vinos que no se encuentran habitualmente (en mi caso que tampoco pediría o compraría, salvo el Rosado y el Blanco) y además una buena ocasión de visitar las bodegas y ver alguna actividad interesante como el taller de barricas de Muga, donde estaban haciendo unas cuantas a modo de exhibición, o los calados de Roda. Bodegas Bilbaínas ofrecía también una demostración de degüelle de botellas de cava. Ahí estuvimos poniendo todo perdido de cava y la verdad es que el cava estaba rico.

Es muy de agradecer que estas bodegas promocionen sus productos de esta manera y hagan una fiesta así. Había gente de todas partes y se escuchaban muchos idiomas en las calles. Esto siempre es bueno para que mejore la imagen del vino español fuera de nuestras fronteras, que buena falta le hace. En primavera del año que viene toca la Fira Del Vin de Falset. Ay , ay, ay…. Mis Prioratos…..

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