Catando los vinos de Javier Arizcuren

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La semana pasada tuvimos la ocasión de tener como invitado de honor a Javier Arizcuren en Bilbao, adonde vino a presentarnos cuatros de sus vinos. Un grupo de personas vinculadas al mundo del vino se reunió a tal efecto en Bodega Urbana de Bilbao.

La presentación de Javier fue impecable, como no podía ser de otra manera. Primero nos habló del cultivo de la vid en Quel, su pueblo, y en las zonas colindantes, hablando de cómo se había pasado de la vid al cultivo de cereales y posteriormente una paulatina vuelta a la vid que él mismo encabeza. Nos habló del carácter de la uva y de las parcelas que tiene y de cómo evolucionan en función de los suelos de cada una de ellas y las diferencias entre ellas.

Una vez finalizada su presentación, nos presentó los cuatro vinos protagonistas de la velada y mientras los catábamos nos iba dando explicaciones sobre cada uno de ellos. Esta es la parte que me cuesta más escribir porque no puedo ser imparcial hablando de Javier y sus vinos. Desde que le hice una visita en abril de este año, he publicado un artículo sobre su bodega y sus vinos, una entrevista con él y luego un artículo sobre la visita. Tengo que decir que soy fan de su trabajo y de sus vinos, así que difícilmente podré decir algo malo de ellos. Y ya que estoy hablando de mi libro, en todos ellos hay mucha información muy interesante sobre todo lo que rodea a Javier Arizcuren.

Empezamos por el vino quizá más sencillo, y esto no quiere decir que sea un vino simple. Sologarnacha 2015. Como su nombre indica, monovarietal de una de las uvas tradicionales de La Rioja. Un vino muy elegante, fino en nariz y en boca, con un buen color e intensidad. En boca, para mí, fantástico. A veces me quedaba pegado a la copa y dejaba de escuchar lo que decía Javier. Este es un vino que me gusta mucho, y de las garnachas que he probado está entre las que más me gustan.

A continuación, otra Garnacha, esta proveniente de una parcela de cepas centenarias a la que Javier se refiere como la Viña de Julián, por ser ese el nombre de su anterior propietario. En el primer artículo sobre la bodega ya hablaos de esta parcela añadiendo fotos de ella. También hablamos de que el plan de Javier era sacar a la venta este vino en 2020. El vino está muy potente, y el consenso era que necesitaba algo más de tiempo en botella para estar en su plenitud. Lo que tiene d bueno no ser un experto como mis compañeros de cata es que a mí me flipaba y me parecía estupendo. Seguro que dentro de uno o tres año está mucho mejor, pero no me daba ninguna pena beberlo ahora, sino todo lo contrario. Probamos a catar el vino en dos copas diferentes y las sensaciones que ofrecía eran bien distintas y todas muy buenas.

Las catas a ciegas tienen la ventaja de que pruebas un vino sin estar condicionado por la etiqueta. Que está muy bien, por supuesto, porque con el siguiente vino yo no estaba condicionado para nada. Es más, que en la etiqueta pusiera Solomazuelo 2015 Tinajas no influía nada en mi pre-percepción sobre el tercer vino. Total, un vino elaborado en tinajas no necesariamente va a gustarme… pero bueno… a quien quiero engañar?

Seis meses de crianza en tinaja de unos 200 litros elaborada por el famoso Juan Padilla de Villarobledo, Albacete, suministrador de otras bodegas no solo españolas sino también italianas y de toros países. Un Mazuelo de flipar. Este es un término que aprendí en mi curso de WSET2 el año pasado aunque no está recogido en el manual de estudio del mismo. Tú que me lees ya te puedes imaginar que me iba a gustar, y efectivamente me gustó mucho.

El cuarto vino fue Solomazuelo 2015. Como Javier nos explicó es un vino que agradece mucho un poco de aire antes de beberlo. Unos cinco minutos bastan para apreciar cómo este vino se abre y ofrece un mundo de sensaciones diferentes. Ya habíamos probado antes el 2014 y éste estaba también espléndido.

Estos cuatro vinos de Arizcuren Bodegas y Viñedos son muy buenos. Solo puedo recomendarlos siempre a quien quiera probar unos vinos que son diferentes. Muestran una gran personalidad, tanto de su autor como de las parcelas de las que provienen. Dos Garnachas de dos parcelas distintas y dos Mazuelos elaborados de diferente manera, y todos ellos tan distintos entre sí. Ahí está la gracia, no?

Cual me gustó más? La verdad es que no puedo elegir uno de ellos. No porque ninguno destacase, sino porque los cuatro me gustaron mucho. Si tuviera que elegir cual comprar me inclinaría por el Tinajas y el Julián porque ambos son de producción muy limitada (el Tinajas lo que dan los 200 litros del recipiente) pero lo cierto es que los cuatro me dan mucho placer a la hora de beberlos. Ahora entiendo cuando muchos elaboradores dicen que sus vinos son como hijos y que quieren a todos por igual.

Si quieres empezar a probar vinos de Javier Arizcuren, hazlo, pero empieza por el Sologarnacha, así me dará tiempo a llegar al Tinajas antes de que se acabe.

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