Espera un momento…. Cómo que hay países en los que no se hace vino? No me lo estarás diciendo en serio, verdad? Pero si cada vez que viajo por ahí, lo primero que hago después de comprar los billetes de avión es ver qué vino hacen y donde puedo probarlo!!!… No sé yo si seré capaz de ir a un país de esos…

Pues en esas me vi, y claro, la verdad es que cuando viajo lo hago para escribir sobre el vino, lo demás son excusas que me busco para hacerlo. Ya sé que es un trabajo duro, pero ya lo hago yo, no hay problema.

Guatemala y El Salvador son dos de esos países donde no se elabora vino. Y la la verdad es que son dos países de contrastes. Es cierto que puedes encontrar vino en muchos sitios, y que hay tiendas y restaurantes especializados en el vino, como veremos a continuación. Pero también es cierto que en estos dos países el vino es un artículo de lujo al alcance de una pequeña parte de la sociedad.

Durante nuestra particular aventura visitamos restaurantes y tiendas de vinos y hablamos con las personas que las llevan.

Lo primero que llama la atención es encontrar una gran cantidad de vino español. En su mayor parte, son Riojas, Riberas Del Duero y cavas del Penedès, y muy marginalmente, Albariños y Prioratos. Y no creas que son los vinos que se exportan a Estados Unidos, donde encuentras vinos que solo se venden allí y que nunca ves en tiendas españolas, sino que los vinos que encuentras en Guatemala y El Salvador son los que se venden habitualmente en nuestras tiendas, como Muga, Matarromera o Torres.

En segundo lugar, Chile. Hay vinos de todas las zonas de Chile: Valle de Maipo, Valle Central, etc. Después tenemos Argentina (sobre todo Mendoza), luego California (Napa Valley), con algunos vinos realmente caros, como el One Point Five de Shafer Vineyards. Italia y Francia son otros dos países con buena representación, y por último podemos encontrar cosas sueltas de Australia.

La falta de producción de vino se suple con la cultura del vino, cosa que mola mucho. Hay una gran oferta de vino en los restaurantes y algunos cuentan con neveras bastante cualificadas, como en Flights by Vinoteca en Guatemala Ciudad, con 25 vinos de todos los países mencionados a la venta por copas y además una gran variedad de vinos por botella. Un sitio muy agradable en un centro comercial llamado Fontabella con una gran oferta gastronómica. Con la primera cena probamos un vino australiano, Penfolds Bin 389 2009, un Cabernet Sauvignon y Shiraz correcto. Estaba bien, pero cansaba un poco para beber más de una copa. Con el plato elegido para cenar incluían una copa de Marqués de Casa Concha Chardonnay 2014, de Concha y Toro, Chile. Demasiado dulce y empalagoso.

El restaurante pertenece a una empresa llamada Vinoteca que regenta la tienda de vinos más exclusiva de la ciudad, con una gran oferta, y sobre todo, precios prohibitivos. Lo más sorprendente, después de lo caros que eran los vinos, era la desigualdad en el precio puesto. Por ejemplo, un Malleolus de Sanchomartín, 100 euros en España, allí costaba el doble. Sassicaia, por su parte, con un precio medio en Europa de 160 euros, allí salía por 180 euros.

En uno de nuestros paseos por una zona llamada Cayalá nos encontramos con un puesto similar a esos que aquí ofrecen helados en la calle. En este caso, ofrecía copas de vino. Nos acercamos a preguntar por lo que tenían y nos sugirieron amablemente una copa de Marqués de Riscal. La declinamos educadamente. Uno no se hace 9.000 kilómetros para beber un Riscal. Bueno, tampoco 10. Pero eso es otra historia.

En San Salvador encontramos una tienda bastante correcta en todo, La Barrica. En ella había también los vinos de la misma procedencia mencionada anteriormente con una buena representación de España. Contaba con una oferta de 10 vinos para probar por copas. Allí tenían una gran selección de vinos de Bodegas Torres. Probamos dos vinos, el primero de Francia, Rèserve de Saint-Jacques 2011, Calvet, Pomerol. Resultaba correcto. El segundo fue otro vino australiano, Rosemount Estate Shiraz 2012. Algo tosco que no nos agradó mucho.

De vuelta en Guatemala, volvimos a visitar Flights by Vinoteca para tomar un café, hacer unas fotos y ya de paso probar un par de vinos más, que para eso tienen tantos a la vista. En esta ocasión los dos fueron un acierto. El primero uno californiano, Woodbridge by Robert Mondavi Cabernet Sauvignon 2014, un vino joven agradable para beber. El segundo, un estupendo vino toscano, Le Volte Dell’Ornellaia 2013. Un vino muy, muy rico y agradable.

Para cenar el penúltimo día visitamos Bolgheri, un restaurante italiano en el mismo centro comercial regentado por Leo Nardini, un chef italiano de Módena, enamorado de la Toscana y de sus vinos. Y con toda la razón, porque ofrecía un despliegue de Sassicaia, Tignanello, Rosso di Montalcino, Chianti y Chianti Classico, Brunello, etc. A destacar que incluía un Rioja en la carta, Viña Alberdi, y le dije que si quería ofrecer vinos españoles en la carta, haría bien en añadir algo mejor que el Alberdi para competir con los vinos italianos, pero sobre gustos no hay nada escrito. Un momento, que sí que he escrito sobre eso!

Lo más llamativo es que Leo tenía en la carta un Solaia de 3 litros, al módico precio de 3.000 euros. Comentó que el año pasado había vendido 4 botellas de este vino. Teniendo en cuenta que el salario mensual medio en Guatemala es de 260 euros, es algo digno de mención.

A la excelente selección de platos que elegimos para cenar, añadimos una botella de Villa Antinori 2010 Toscana IGT. Sensacional. El mejor vino de nuestro tour.

Para despedirnos de Centro América y antes de irnos al aeropuerto, fuimos a comer de nuevo a Fontabella. Decidimos probar un restaurante argentino: Palermo Buenos Aires. Excelente el Carpaccio de ternera y mucho más excelente La Maru, un pedazo de carne exquisita, y la Costilla. El punto de cocción de cada una y lo tierna que estaba la carne, espectacular. Ya habíamos probado vinos del norte, California, y del sur, Chile, pero no podíamos dejar el continente sin probar un vino argentino, especialmente en un restaurante de la misma nacionalidad. Orientados por su personal, nos inclinamos por un Cabernet Sauvignon de Mendoza, Finca Las Palmas Gran Reserva 2012, de Bodegas Trapiche. Estaba correcto, sin la tipicidad de la cabernet y con más espesor de lo normal, estilo vino chileno pero sin resultar mal. Se dejaba beber.

Ya hemos descubierto otra manera de beber vino en países que no lo elaboran. Siempre tendremos la fortuna de encontrar sitios interesados en el vino y que se preocupan por ofrecer lo mejor que tienen a su alcance. Elaborar vino en un sitio donde puede no desarrollarse bien es algo contra lo que no se puede luchar, pero tener cultura de vino sí tiene fácil arreglo.

Puedes ver las fotos aquí.