Si alguna vez preguntas en Elciego donde está la bodega El Mozo Wines, es muy probable que nadie sepa responderte, salvo algún apasionado del vino que te dirá que está en Lanciego, y que te has equivocado de pueblo. Que puede pasar. Pero para cuando llegues, te darás cuenta de que no ocurre nada por fallar de pueblo. Al fin y al cabo no están tan separados uno de otro, y además, lo más importante es que la visita merece mucho la pena.

En nuestro caso, tuvimos el privilegio de que nos recibiera el alcalde de Lanciego/ Lantziego, una localidad alavesa de menos de 1.000 habitantes cuyo alcalde es un antiguo informático reconvertido en viñador. Gorka Mauleón es nuestro protagonista. De cómo abandona uno una vida trabajando de informático en un banco de Barcelona para elaborar vino en Álava y de paso acabar siendo el alcalde del pueblo hablaremos otro día con Gorka. Hoy lo haremos sobre su bodega y los vinos que hacen.

La Bodega Compañón Arrieta está detrás de las etiquetas de El Mozo Wines. Es una bodega familiar, que trabaja con conceptos orgánicos y siguiendo la viticultura tradicional y ecológica y biodinámica. Parecen muchos conceptos a la vez, pero lo cierto es que lo que hacen, lo hacen muy bien. Una visita ilustra micho sobre ello. Gorka nos recibió en la bodega situada en las afueras del pueblo y lo primero fue ver las instalaciones. Lo primero que llama la atención es ver dos piscinas o lagos de hormigón con una capacidad de unos 20.000 litros cada una. Ahí es donde se hace la maceración carbónica de Herrigoia, el vino marca de la casa y que representa casi el 90% de su producción con 20.000 botellas de su última añada en el mercado. Este es un vino cuya maceración es de 8 días al aire libre y sin control de temperatura. Como curiosidad, sale al mercado en dos tandas. La segunda tanda está todavía en uno de los depósitos del piso inferior, y Gorka abrió una trampilla en el suelo y tuvimos ocasión de catarlo. Es un vino muy rico y fácil de beber, que no tiene una astringencia molesta a pesar de que la maceración se hace con parte del raspón, como debe ser en un vino así. Muy afrutado, con ese aroma y sabor característico de gominolas. Muy rico. 85% de Tempranilo y el resto Malvasía y Viura.

En el piso inferior hay seis depósitos más de hormigón, con diferentes capacidades, que por cierto se miden en cántaras y no en litros. Yo ya sabía que una cántara equivale a 16 litros, por supuesto, pero por si acaso alguien lo desconoce, aquí está el dato. Estos depósitos del piso inferior tienen todos su cierre, pero los dos superiores no, como se puede parecía en la fotos que acompañan.

También nos encontramos varias barricas de roble, pero no las típicas de 225 litros sino de 500 litros y alguna de 400 litros. En dos de ellas se cría durante cuatro meses su vino blanco, El Cosmonauta en el Barranco de Agua, 90% Malvasía y 10% Viura. Una de las barricas es de primer uso y la otra de segundo, lo que da al vino una estructura muy agradable. Al cabo de esos cuatro meses el vino se pasa a un depósito de inoxidable donde espera a ser embotellado, que en este caso, es prácticamente ya. Un vino que al igual que los demás de la bodega es muy agradable y se bebe muy a gusto.

Y también hay un Flextank de 1.000 litros, donde otro de sus vinos, El Cosmonauta y el Viaje en el Tiempo hace su maceración carbónica. En este caso, el periodo es de tres días y el vino no se filtra ni clarifica antes de su embotellado, porque lo que tiene un aspecto turbio pero muy agradable. La curiosidad de este vino es que sus uvas provienen de una parcela llamada Monte Viñaspre plantada en los años 1940. La parcela tiene plantadas distintas variedades: Tempranillo, Garnacha, Viura, Malvasía y Turruntés. Tras la vendimia, todas ellas se vinifican juntas, lo que nos da un vino clarete. Tú que me lees estarás sorprendido porque te diga que ya llevo tres vinos de Rioja que me gustan, pero es que es verdad!! Da gusto beberse estos vinos, y además, todavía falta otro!!!

Malaspiedras es el top de su gama. 9.600 botellas de este vino que tras su fermentación sobre finas lías pasa a barricas de 500 litros de roble francés, húngaro y americano para hacer su crianza. Muy rico, sin que se note la madera (por suerte) y que como los demás, da gusto beberse.

Después de la bodega y de catar los cuatro vinos, Gorka nos llevó al campo. La familia tiene 10 hectáreas repartidas en 18 parcelas. Todas ellas se vinifican por separado. Fuimos a ver la Parcela El Plano, plantada en 1966 y quizás la que mejor representa la biodiversidad que buscan. Esta es una parcela de Tempranillo, y en ella misma encontramos árboles como melocotoneros de viña. También está poblada de hierba, a diferencia de parcelas vecinas de otros elaboradores que las aran en exceso. La parcela está preparada en pequeñas terrazas y por el ancho de cada calle se puede ver que todos los trabajos se hacen a mano. De esta parcela sale parte de las uvas que irán al Malaspiedras. El nombre viene de esas viñas viejas que crecen junto a algunas piedras como se ve en las fotos. Todos sus viñedos están certificados en viticultura orgánica.

Tenemos pendiente la conversación con Gorka Mauleón acerca de todo lo que hacen en El Mozo Wines.

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