Llega el verano. Y si, digo que llega porque cuando uno vive en el Norte el verano llega cuando visitas otros lugares que hay fuera de debajo de la nube. Esos en los que la gente se queja por el calor, que deben tenerlo allí todo porque aquí estamos más bien escasos de ello. En nuestro caso concreto, nos desplazamos al mediterráneo para comprobar qué es eso del calor. Fin de semana y ya se sabe que lo que viene es comida y bebida, y como hay algo de falta de agua, lo mejor que podemos hacer es beber vino. No sea que provoquemos más sequía.

Así que nuestra primera parada para avituallarnos es el viernes noche en Valencia para cenar. Cena ligera, que no hemos terminado todavía, un poco de asiático. Y qué le va mejor que una copita de Chardonnay? Ya sé, si, una de Riesling. Pero a mano teníamos un estupendo Chardonnay ejemplar que llega de Jean Leon (www.jeanleon.com, @JeanLeon1963) y no me quería perder por nada: el Chardonnay 2015 ecológico del Penedès. Muy rico y afrutado, el año pasado había probado la añada anterior y ésta estaba también muy bien. Sencillo de beber y muy agradable. Como el plato de noodles daba de sí todavía, y para no alejarnos mucho de la casa madre, Celeste Roble 2015 de Bodegas Torres (www.torres.es, @BodegasTorres), Ribera de Duero. Rico vino, con tres meses de barrica. Como el anterior, sencillo de beber. Luego vi que tenían disponible el Merlot/Petit Verdot de Jean Leon, otro de sus vino ecológicos, pero no convenía abusar. Es lo bueno que tiene acordarse de donde puedes encontrar un buen vinito de Jean Leon estés donde estés. Nunca falla.

El pronóstico para el sábado traía paella, en este caso del Restaurante Mallol de Altea La Vella. Gran sitio para disfrutar de la paella alicantina, que allí dicen que es mejor que la valenciana, por supuesto. Alioli a saco y dos platos rebosantes de estupenda paella. El primer vino que catamos fue un viejo conocido: Rafael Cambra Uno 2007, (www.rafaelcambra.esMonastrell 100% de Valencia. Hacía tiempo que no lo bebía y me apetecía mucho, sobre todo por los recuerdos de la última vez que cenamos en Mallol. Pero este 2007 había dejado atrás sus buenos tiempos y solo quedaba el recuerdo de un pasado elegante. Quedaba mucho arroz, pero solo tenían disponible esta añada, así que nos movimos en busca de otros territorios. La carta de vinos de Mallol está bien, buenas referencias de Ribera y Rioja, (como un Contino Reserva que estuvo a puntito de caer) aunque un poco excesivos los precios. A destacar un Vega Sicilia Único 1953. Así que nos inclinamos por un Pétalos del Bierzo 2013. No sé si porque cayó después del Cambra, por la paella o qué, pero me pareció que le faltaba de todo: nariz, boca, cuerpo… creo que será mejor darle el beneficio de la duda porque otros que he probado estaban bien.

El sábado por la noche, puente. Mucho arroz y mucho alioli, y uno ya no tiene edad de cometer excesos. A punto estuve de darme un poco a la pizza, pero tuve un ataque de sensatez.

El domingo tocaba vuelta, pero antes un restaurante italiano en Alicante que merece mucho la pena. Sale e Pepe (www.pizzeriasalepepe.com), junto a la catedral, es un sitio donde se puede disfrutar de la comida italiana, pero sobre todo se puede disfrutar el buen vino italiano. En ocasiones he comentado que hay restaurantes italianos donde solo ofrecen Chianti y Nero D’Avola. En éste, sin embargo, puedes disfrutar de un Amarone Classico DOCG 2010  (como dice Jean, lo tengo) a base de Corvina (80%), Rondinella (10%) y Oseleta (10%) o de un Ripassa Valpolicella Ripasso DOC Superiore 2012, a base de Corvina (85%), Rondinella (10%) y Oseleta (5%). En ambos casos de Zenato (www.zenato.it). Estupendos vinos que hay que probar. Y comprar, por supuesto.

Y así transcurrió un fin de semana de verano. Menos mal que no todos son así……aunque éste que se aproxima parece venir cargado…. Atentos la semana que viene.

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