Para comenzar, dos vinos de Rafa Bernabé, de Bodegas Bernabé Navarro (@RafaBernabe). Fuimos a comer a un pueblo llamado Benimantell, al Restaurante L’Obrer, y aunque apartado, a 35 kilometros de Benidorm, estaba lleno, y con razón. Buena comida, buenas tapas, buena Ollaret y buen cordero. La carta de vinos está bien y fuera de ella tienen cosas interesantes. Cuando comes en Alicante, bebes vinos de Alicante, y los elegidos para esta ocasión son dos vinos a base de Monastrell. El primero fue Tragolargo 2013, un vino sin barrica que estaba muy bien. fresco y ligero, con toques frutales muy agradables y un pequeño recuerdo a aguja que lo hacía un vino rico. Tras él, vino Beryna 2012, Monastrell y Garnacha con 14 meses de barrica nueva, que estaba bastante bien ensamblada y apenas se percibía. Agradable, fruta negra y fino en nariz, en la boca tenía un paso bastante bueno. Fueron dos selecciones buenas, gracias a Inigo (@dastagarri).

Tocaba abrir un buen vino, y tocó Punto G 2014, de Orly Lumbreras (@OrlyLumbrera). Ya he hablado anteriormente de los vinos de Orly y esta botella me dio un montón de buenas sensaciones y mucho placer. La fruta espectacular, la madera justa, nariz y boca, todo sensacional. Solo puedo seguir recomendando todo lo que hace.

De comidas veraniegas en casa, hemos probado estos vinos, algunos con más pena que gloria:

Vi De Vila de Porrera 2009. Cims de Porrera. Cariñena y Garnacha. Algo tosco, quizás demasiada madera, pero no un vino que me agradase beber comiendo.

Von Winning Drache Riesling Trocken 2015. Pfalz. Un vino que me recordaba más a un Sauvignon Blanc que a un típico Riesling. Poca acidez para ser el estilo más seco y más dulzor del que debería tener. No era malo, pero no lo que debería ofrecer un Riesling Trocken.

Un Albariño de los que me gusta, Santiago Ruíz 2014, de la zona de O Rosal. Estaba rico, aunque un pelín ácido para mi gusto. Recientemente he probado el 2015 y me pareció bastante mejor. Habrá que conseguir otra botella del 2015 para salir de dudas.

Otro Albariño, éste un maceración carbónica de Condes de Albarei. Enxebre 2015. Más agradable que el típico Albariño y sin ese punto de acidez marcada que no me mola mucho.

Mengoba 2014, de Gregory Perez, un Mencía del Bierzo muy rico. Ya conocía algunos vinos de Gregory y éste me pareció muy correcto, muy agradable de beber.

Ados 2015. Un txakoli de Bakio, de Bodegas Basarte, a base de Hondarrabi Zuri. Ya tenia el 2014 y este 2015 estaba muy rico también.

Angoris Schipppettino 2013. Colli Orientali Del Friuli. Una uva catada por primera vez. Un vino muy sorprendente por lo equilibrado y fino que resultaba. Muy bien de fruta y sin carga de madera, muy bien en nariz y en boca,  con un paso por la misma muy agradable. Y cayó con Inigo.

En la Bodega Cigaleña en Santander probamos un vino austriaco, de la región de Styria. Muy curioso por ofrecer más textura que acidez, la cual brillaba por su ausencia, era un vino de 2014 que sin embargo tenía un color muy dorado que sugería mayor edad. Resultaba rico, agradable y como he dicho, curioso por ser un estilo de vino blanco que no vemos mucho por aquí. Andreas Tscheppe Hirschkäfer Erdfass 2012. Steirerland. Chardonnay y Sauvignon Blanc. Por ahi llaman Vinos Naranjas a los vinos que se elaboran como éste, con un periodo de tiempo más largo de contacto con las lías. Este vino fermenta en barricas de 600 litros que durante el invierno se entierran y cuando llega la primavera se desentierran. De ahí el nombre de Erdfass. Curiosos estos austriacos.