El reto era sencillo. Aunque lo de sencillo es un decir. Cuatro vinos. Cuatro Merlots. Jean Leon. Teníamos frente a nosotros cuatro añadas de uno de mis vinos de cabecera: Merlot Vinya Palau de Jean Leon y había que catarlos. El enólogo Xavi Rubires, autor de tres de ellos: 2011, 2012 y 2013. Su predecesor Jaume Rovira, autor del 2000. Una tarea compleja, pero alguien tiene que hacerla.

Lugar de la cata: Enoteca La Ruta del Vino. Equipo de cata, miembros del Club de Cata La Ruta Del Vino: Silvia, Jean, Andrew, Andrés, José y este humilde escribidor. Cuatro copas. Cuatro muestras. Empezamos.

Decidimos empezar la cata de más joven hacia atrás. Una cosa estaba clara: había que catar tres vinos entre sí por un lado y otro por su cuenta. No por el hecho de que el 2000 fuera de otro enólogo sino porque había un gran salto entre este vino y los otros tres.

Así pues, empezamos por el 2013. Aspecto claro, de intensidad profunda y un bonito color rubí. En nariz muy limpio y con una intensidad pronunciada. Aromas especiados, entre pimienta rosa y blanca. Algo de hojarasca, fruta negra característica de la variedad. Se apreciaba un vino con cuerpo, sin una acidez pronunciada. En boca era un vino seco, de acidez y taninos bajos con un cuerpo muy marcado y carnoso. Resultaba afrutado y con un recorrido medio. Muy buena calidad, un vino muy fino.

La valoración fue que quizás le faltase un poco de estructura tánica pero resultó apreciado.

Seguimos por el 2012. De aspecto claro también, de intensidad profunda y color rubí. En nariz muy limpio e intensidad pronunciada. Las especies estaban mucho más presentes en este vino, tirando más a pimienta blanca. Se apreciaba acidez en nariz y fruta negra compotada. La acidez era media/baja, aunque más marcada que en el anterior. Los taninos más presentes y con mucho cuerpo y carnosidad. Un vino muy redondo en boca con un paso largo y persistente y unos toques amargos muy equilibrados.

Un vino muy apreciado, que en comparación con el anterior estaba por encima al tener más estructura tánica y menor carga frutal.

Para el 2011 empezaré por su valoración. Por media cabeza, el mejor vino de los tres. Cuello con cuello con el 2012, pero la opinión generalizada es que resultaba un vino brutal. Muy claro y de intensidad pronunciada, con un color rubí que no perdía nada a pesar de los cinco años. En nariz limpio y muy intenso, con los mismos aromas especiados que los anteriores pero mucho más pronunciados. Una pimienta blanca que a pesar de la intensidad no era molesta. Se notaba en nariz más tánico y ese cuerpo carnoso también se dejaba apreciar. En boca, una acidez media y unos taninos medio/alto que le daban un cuerpo increíblemente intenso y carnoso. Un estructura perfecta con un paso por boca muy largo y persistente.

Los tres vinos resultaron muy apreciados por todos. Es más que evidente que Jean Leon elabora el mejor Merlot de España y estos tres ejemplos superan con creces muchos vinos que podemos encontrar en Pomerol o St. Emilion, por ejemplo. Curiosamente, y a diferencia de lo que podemos ver en otras zonas, donde los vinos van perdiendo estructura con el paso del tiempo, aquí, según íbamos hacia atrás, el vino ganaba respecto al anterior. Hubo discusión para clasificar los tres vinos, pero el 2011 ganó por, digamos, 3.5 a 2.5. Esto no quiere decir que el 2013 no estuviese a la altura. Resultaba muy agradable de beber, pero comparado con sus dos hermanos mayores, con una tanicidad algo más marcada, quedaba un poco por detrás, pero personalmente me parece un vino que no me cansaría de beber.

Para acabar, el 2000. El año pasado tuve ocasión de beber las últimas tres botellas que me quedaban: 2000, 2001 y 2003. He probado 9 añadas de este Merlot y del que mejor recuerdo tengo es el 2001, del que llegué a tener 12 botellas. El 2000 estaba muy cerca. Muy limpio, con una intensidad media/alta y un ligero color teja, pero manteniendo también tonos rubí. En nariz no se notaba tanto los toques especiados, pero en absoluto resultaba caído. Asomaban ciertos aromas a cuero. Carnoso en boca, con acidez y taninos moderados, ofrecía una muy buena estructura y un paso por boca equilibrado, medio/largo, y sobre todo, fino y elegante. Completamente diferente de los anteriores por el paso del tiempo, sin la bravura del 2011, pero este es un vino que jugaba en otra liga. El consenso fue que todavía tiene años para seguir dando alegrías.

Una gran cata la de estos cuatro Merlot. Gracias al equipo de Jean Leon y a María Rovira por haberla hecho posible. Si ya antes tenía a este vino como uno de mis favoritos y a esta bodega también muy apreciada y valorada, esta cata no ha hecho más que aumentar mi pasión por el Merlot de Jean Leon y sus otros grandes vinos. Sin duda, un vino que, gracias sobre todo las diferencias entre añadas, sea cual sea la misma me sigue dando mucho placer beberlo y sobre todo, compartirlo.