Hoy comenzamos una colaboración con Philippe Cesco, quien ocasionalmente nos ofrecerá su visión sobre el Champagne. Philippe es francés y está considerado uno de los mayores expertos en Champagne en España, donde reside desde hace años y ha sido formador durante diez años del Comité Interprofessionnel du vin de Champagne.

Bienvenido, Philippe!

Champagne es para muchos enófilos una palabra que nos trae a la mente imágenes de momentos únicos alrededor de unas copas llenas de un vino mágico.

Pero no todo lo que burbujea es maravilloso. Champagne, la región en la que se produce este vino único no siempre ha sido la bucólica campiña francesa que imaginamos hoy en día. Después de una revolución que arrasó el país, tras ser posteriormente invadida y ocupada por los prusianos en 1870, le siguió otra invasión, ésta biológica, que llegó desde América: la filoxera, lo que obligo a replantar todo el viñedo. Tras eso, se aprovechó para replantar los viñedos en espaldera, lo que permitió que los trabajos fueran mecanizados. En la Gran Guerra, como se la conoce en Francia, Champagne fue campo de batalla. Tras las trincheras y las bombas no quedó nada, ni del viñedo, ni de los pueblos y ciudades. Todo tuvo que ser reconstruido. El crack bursátil de 1929 hundió los mercados y con ellos la economía de las bodegas. Luego volvieron los alemanes, no para batallar, ya que no quedaba nadie, sino para instalar sus puestos de mando en las mansiones de las grandes casas de champagne y aprovecharon para “limpiar” sus bodegas. Como dijo un famoso bodeguero: “hemos perdido las botellas pero hemos ganado clientes”. Solo con la voluntad, el coraje y el amor a sus tierras los champenois pudieron salir adelante.

Tras estos tiempos convulsos, la revolución de los champagnes de vignerons en la década de los 90 fue más pacífica. Fue entonces cuando un visionario, Anselme Selosse demostró al mundo que un pequeño productor, sin medios y con viñedos muy localizados podía hacer un champagne que se codease con los grandes cuvées especiales de las grandes y famosas casas.

A Selosse le siguieron muchos hijos de viticultores que no tenían más ambiciones que vender a pie de bodega sus producciones a bajo precio, ofreciendo vinos con poca rima y mucho azúcar, reflexionando sobre cómo trabajar para reflejar en sus champagnes la singularidad del terruño del que provenían. La receta ha sido más o menos la misma: reconversión del cultivo, el trabajo de las tierras, exclusión de los herbicidas y tratamientos nocivos, fermentación con levaduras indígenas, tiempos de rima más largos y dosages reducidos, entre otros procedimientos. Y ahora es cuando empezamos a ver en los mercados grandes champagnes provenientes de terruños. De los vignerons destacados, y ahora rock stars, tenemos a los hermanos Rafael y Vincent Bereche, Pascal Doquet, Adrien Laherte, Olivier Chartogne y recientemente Luis Nicaise y Sebastien Mouzon. Y quien quizás en la actualidad sea el más grande de los vignerons: Emmanuel Lassaigne.

De ellos iremos hablando poco a poco, así como de su trabajo y de cómo este vino espumoso ha llegado a ocupar ese hueco que ocupa tanto en nuestras mentes como en nuestros corazones.

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