Después de probar los Brunello, y posteriormente los Chianti Classico y Vin Santos, nuestro recorrido por la Toscana termina visitando tres DOCG más: San Gimignano, Morellino di Scansano y Carmignano. Después, repasaremos esos vinos que se venden con etiqueta de Toscana IGT y son más conocidos como Super Toscanos.

Entre Siena y Florencia nos encontramos con el pueblo de San Gimignano. Aquí se elabora un vino blanco elaborado con la uva Vernaccia que da nombre al vino. En 1966 (bonito año donde los haya) la Vernaccia di San Gimignano fue la primera DO en obtener la categoría de DOC y posteriormente en 1993 obtuvo la DOCG. Se permite mezclar con pocas variedades y siempre manteniendo un 85% de Vernaccia. Hay dos tipos de Vernaccia, el más joven y el Riserva, que lleva una crianza de doce meses de barrica y tres de botella. Resulta un vino fresco y con una buena acidez, equilibrado y con cuerpo.

Como curiosidad turística, San Gimignano cuenta con un Museo de la Tortura.

Al sudoeste de Montalcino se encuentra Scansano, otro pequeño pueblo vinícola. Con un mínimo de 85% de Sangiovese, también llamada aquí Morellino, se elabora este vino tinto que desde 1978 tiene la clasificación de DOC y desde 2007 la clasificación de es DOCG. El Morellino Di Scansano, para ser llamado Riserva, debe tener una crianza de dos años de los que al menos uno debe pasar en barricas de madera. Otra variante debe pasar entre cuatro y doce meses en madera. Finalmente, para el Morellino joven se hace la crianza en depósitos de acero inoxidable y pasa al mercado pocos meses después de se cosecha.

Recuerdo la primera vez que probé un Morellino. En un restaurante en Roma buscaba en la carta un vino para la comida y como por entonces no tenía un gran conocimiento sobre vinos italianos, más bien al contrario, posiblemente me sonó bien el nombre de la DO. No recuerdo qué vino era, pero sí que me gustó mucho. Y los que he podido probar después también me han parecido bastante ricos.

Entre Florencia y Pisa podemos visitar Carmignano, hogar de otra de las DOCG toscanas. Aquí también se usa la Sangiovese, pero anteriormente se mezclaba con la Cabernet Sauvignon. Está práctica, que en otra zonas hacía que el vino fuese denominado como “Vino de mesa”, estaba perfectamente aprobada aquí por la DOC. Con clasificación DOCG desde 1990, en la actualidad un Carmingano debe llevar al menos un 50% de Sangiovese y el resto puede repartirse entre un 10–20% Cabernet Sauvignon o Cabernet Franc, hasta un 20% de Canaiolo Nero y hasta un 5% de Mammolo y Colorino. También puede incorporarse un pequeños porcentaje de uva blanca, como Trebbiano o Malvasia.

Para que un Carmignano obtenga la clasificación de Riserva debe tener una crianza mínima de tres años. Y aunque ahora la denominación es DOCG, en algunos sitios se sigue usando la antigua DOC para elaborar Vin Santo y algún vino rosado.

Supertoscanos. Ay, ay, ay. Esas botellas que llevan en la etiqueta Toscana IGT porque en su día los productores prefirieron elaborar sus vinos con uvas foráneas como la CabernetSauvignon y la Merlot en vez de las variedades autóctonas. Si bien es cierto que podemos comprar vinos sencillos y sobre todo baratos con la etiqueta mencionada, es aquí donde podemos encontrar algunos de los vinos de mayor calidad que se elaboran en Italia.

Los productores tienen total libertad para hacer sus vinos en cuanto a variedades, coupage, vinificación y crianza. A partir de los años 60 del pasado siglo, unos cuantos viticultores decidieron elaborar vinos de mayor calidad para separase del Chianti de la época, que era muy famoso en todo el mundo pero no dejaba de ser un vino de poca calidad. Piero Antinori con su Tignanello, y sobre todo Tenuta San Guido con su Sassicaia, cuya primera cosecha fue 1968, fueron los primeros en cambiar la tendencia trayendo injertos de Burdeos y elaborando esto vinos potentes y de gran calidad.

En la actualidad, son varias las bodegas que elaboran estos Supertoscanos, usando casi siempre Cabernet o Sangiovese, bien en monovarietales o ensamblados con Merlot y Syrah sobre todo.

Algunos vinos que podemos destacar son: Solaia de Antinori, Ornellaia y Masseto de Tenuta dell’Ornellaia, Brancaia il Blu de Brancaia, Ludovico de Tenuta di Bisorno, Desiderio y 50&50 de Avignonesi, Lamaione e I Marmoreto de Frescobaldi, Solengo de Argiano, Magari de Angelo Gaja, Lamaione de Castelgiocondo, L’apparita e Il Chiuso de Castello di Ama.

Con el gran cuerpo que nos ha quedado tras probar los Supertoscanos, cambiamos de zona y dejamos atrás la fantástica Toscana. Nos encaminaremos al norte, para recorrer los viñedos de Friulli-Venezia Giulia, Trentino Alto Adige, Valpolicella, Barbaresco y Barolo.