La vida tiene otro ritmo cuando sales de la ciudad. Hay veces que alguien te dice que una ciudad tiene un ritmo más rápido que otra, pero no es algo fácil de percibir. Por suerte, lo notas cuando te alejas. Sobre todo cuando vas a pueblos pequeños, esos en los que te planteas si vivirías en ellos. Pueblos en los que como en La Morera del Montsant viven 50 personas. Allí eres tú, nada más, nada de las cosas que “necesitas” en la ciudad. Un bar, que como no podía ser de otra manera, se llama “Único” y un hotel rural con 10 habitaciones. Entonces te das cuenta de que hay otro ritmo y que es mucho mejor que ese al que estamos acostumbrados en la ciudad.

El motivo de nuestra visita era Ricard Pasanau, co-propietario del Celler Pasanau Germans. Tú que me lees ya sabes que uno de los vinos que elaboran está en mi lista de favoritos, esos vinos que año tras año, cuando la crisis no lo impide, compraría una caja por lo menos. Y que conste que hace tiempo que deje de comprar vino por cajas. Finca La Planeta tiene magia. Una magia que sale de las manos de Ricard.

La Morera está en la parte alta del Priorat, en las faldas del Montsant. Parte alta, a 760 metros de altura. Aquí Ricard distingue entre las viñas de aquí y las de “abajo”, entre cómo la Garnacha, la Carinyena o la Cabernet son distintas aquí de las de “abajo”. Una curiosidad de esta zona, sobre todo desde el punto de vista geológico, pero también enológico, es que aquí se aprecia el cambio del terreno, que pasa a ser rocoso y arenoso a la Llicorella que caracteriza al Priorat. Pasas por un camino forestal, y ves que la roca se acaba y que desde el suelo asoma la pizarra.

Las parcelas de los Pasanau son en su mayoría monovarietales y están repartidas por la zona, llegando prácticamente al límite con el municipio de Porrera marcado por un hito situado en el monte con unas iniciales a cada lado. Lo que más abunda son parcelas con Garnacha en la parte alta y Carinyena en la parte baja, porque es como mejor se desarrollan aquí las dos variedades. Distingues claramente donde empieza una y termina la otra por el color más brillante de las hojas de la Carinyena.

Otra parcela, Mas Nou, tiene mucho Merlot y Syrah y algo de Cabernet Franc, curiosamente la única junto con La Planeta que está en llano, ya que todas las demás están en terraza, incluyendo Los Torrents, unas parcelas en terraza que parece que hay que usar crampones para trabajar en ellas. Esta zona de Los Torrents es de donde sale el nuevo vino que han incorporado este año. Después de tener las parcelas plantadas desde hace quince años no ha sido hasta la añada 2012 que se ha embotellado por primera vez.

Ricard nos enseñó también el nuevo estilo de cultivo que hay en la zona recomendado por el Consejo Regulador. En lugar de terraza es en ladera y resulta cuando menos curioso ver la diferencia entre ambas.

Para terminar la visita por los viñedos fuimos a la Finca La Planeta, es el viñedo a mayor altura llano de 2.9 hectáreas plantado en 1986 justo en las afueras de La Morera y en las faldas del Montsant. Plantada con Cabernet Sauvignon, es la finca que da nombre al vino que sale de ella.

Del Finca La Planeta hemos tenido la suerte de disfrutar varias añadas de principios de la década de 2000. El más reciente fue el 2007, del que hemos catado bien a gusto. Ricard nos contó que la siguiente añada, 2008, se fue toda para los Estados Unidos, ya que allí también están enamorados de sus vinos. Las añadas siguientes, 2009, 2010 y 2011, no salieron al mercado. La 2012 ya está en botella y la 2013 está a punto de ser embotellada. Aviso para aquellos interesados: hay que espabilarse, ya que de Los Torrents 2012 le quedan solo 20 cajas y La Planeta tiende a volar.

Después visitamos la bodega. Fuimos al edificio donde están los depósitos de acero inoxidable, ya que las barricas están en otro edifico adjunto. Cada depósito tenía la mezcla ensamblada. Había una, en una esquina, de la que saldrá pronto el único vino blanco que elaboran, Les Myriams, un vino a base de Viogner que dejaron de hacerlo en los años 1990. En el depósito había un 93% de Viogner y un 7% de Pedro Ximénez. Si, has leído bien: Pedro Ximénez.

Para finalizar la jornada, tocaba reponer líquidos. Y Ricard preguntó qué queríamos probar. Y claro, cómo podía resistirme a probar Les Myriams y Los Torrents? A Les Myriams le quedada poco para ser embotellado y estaba fantástico. Fruta, ligero y con una boca muy agradable. Y Los Torrents 2012, pues eso, Fantástico. Un gran vino. Probamos también un poco de La Morera. Rico rico y con un gran cuerpo. Este es el vino que los americanos se llevan a su casa por cajas cuando van a la bodega de visita. Estás avisado.

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