El Merlot de Jean Leon ha sido y es uno de mis vinos favoritos de siempre. Desde que lo descubrí con un amigo en un restaurante asiático de Bilbao con la añada 2001, he tenido ocasión de probarlo en muchas ocasiones más al ser uno de los pocos vinos que he comprado por cajas y no por botellas sueltas. Si la memoria no me falla, que puede pasar, he disfrutado de las añadas 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2011, 2012 y 2013. Hay un hueco grande de añadas pero el año pasado tuve ocasión de hacer una cata vertical que está documentada en estas mismas páginas con las tres últimas añadas más una botella de 2001. Creo que de entre ellas, me quedo con 2001, 2011 y 2004 como las que más me han gustado.

El Cabernet de la bodega es otro de mis favoritos, también con varias añadas catadas: 1979, 1982, 1992, 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2005 y 2011 entre los reservas y 1979, 1991, 1992, 1994, 1996 y 1997 entre los Gran Reservas.

Es una bodega por la que siento debilidad, ya que me gusta todo lo que hacen. Y a una visita que hicimos hace años, que también está documentada, hemos añadido otra recientemente.

Laura y Asier nos atendieron al llegar, con un gran despliegue de hospitalidad y de amabilidad. Laura nos guió durante la visita. Primero vimos un video sobre los orígenes de la bodega y de su fundador, Ceferino Carrión, santanderino conocido posteriormente como Jean Leon cuando se marchó a trabajar a Estados Unidos. Tras alcanzar el éxito con su restaurante La Scala en Los Angeles, decidió buscar un sitio donde fundar una bodega y plantar las variedades francesas que tanto le gustaban y lo encontró en el Penedès, donde en 1963 abrió la bodega que lleva su nombre.

Seguido vimos la nave de elaboración con grandes depósitos de acero inoxidable. Y a su lado, o mejor dicho en el nivel inferior, la gran sala de barricas, rematada en la parte del fondo con un luminoso con el nombre de la bodega. A mitad de camino, la Librería, unas pequeñas salas donde duermen botellas desde la primera cosecha del Cabernet Sauvignon. Intenté quedarme rezagado pero no hubo manera. Pensar en cómo debe estar lo que atesoran esas botellas en su interior…

Para finalizar la visita, Laura nos ofreció los cuatro Vinos de Finca que elaboran. Difícil decir que no. Empezamos por el Chardonnay 2015 de Vinya Gigi. Sin duda alguna, el mejor Chardonnay español que he probado y entre los mejores de fuera. Excelente y con una boca increíble.

Seguimos por mi predilecto Merlot. En este caso, el Merlot 2013 de Vinya Palau. Podría extenderme sobre los aromas a fruta negra y especias que tiene pero es que tengo mucha pasión por este vino y poca objetividad.

Pasamos entonces a los dos Cabernet Sauvignon. El Reserva 2011 de Vinya Le Havre y el Gran Reserva 2009 de Vinya La Scala. Ambos increíbles. El 2009 mostraba un perfil superclásico de Cabernet del que es fácil enamorarse. Y el 2011 estaba de fábula también.

Ahora toca pensar en cómo organizar otra visita sin que se me vea el plumero. La vieja excusa del “pasaba por el barrio y vi la luz encendida” puede que no funcione, pero habrá que probar. Por si acaso.

Muchas gracias a Laura y a Asier por su hospitalidad, y también a Xavi Ruvires, a quien tuve ocasión de conocer en persona después de la entrevista que hicimos el año pasado.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.