Soy un tipo agradecido, y la verdad es que he tenido la suerte de encontrarme con personas que merecen la pena en esto del vino y por ello hay que agradecérselo todo. El año pasado José María Raya, de la Posada Casona de Valbuena, me recomendó visitar Bodega Ascensión Repiso Bocos (www.veronicasalgado.es, @veronicapricho), en Pesquera de Duero. Lo hicimos, fue una visita estupenda y sus vinos me gustaron mucho. Este año ya había hecho una entrevista con Verónica Salgado, la enóloga, así que le pedí otra visita para que Geoff conociera su trabajo.

Tras nuestra comida en Asados Alonso en Penafiel, y recuperar energías con un café rico rico en la terraza del Hotel Convento Las Claras en la misma localidad, nos encaminamos de nuevo a Pesquera de Duero, donde por la mañana habíamos visitado Bodegas Emilio Moro y ahora nos tocaba otra visita.

Bodega Ascensión Repiso Bocos es una estupendísima bodega familiar. Tanto la madre, Ascensión, como Verónica te hacen sentir como en casa. Entre ellas dos llevan la bodega junto con Tasio, el tercer miembro de la familia. Elaboran tres vinos con Tinto Fino 100% distintos de los que producen unas 25.000 botellas al año. Tienen tres parcelas en las inmediaciones de la bodega. Verónica nos mostró todas las instalaciones con un buen montón de explicaciones, tanto técnicas como más sencillas, que fueron muy apreciadas por nosotros dos. La bodega tiene mucho encanto, y ella sabe transmitirte su pasión por el vino. Después pasamos a la sala de cata donde probamos sus vinos.

El joven se llama Verónica Salgado, el segundo vino es el Verónica Capricho y el tercero es el Viñas Viejas. Probamos las añadas 2014 del joven, 2012 del Capricho y 2011 del Viñas Viejas. El Joven 2015 está todavía en la barrica y nos dijo Verónica que lo embotellarán en breve. El vino estaba muy bien. Es un vino diferente a otros que puedas probar en la zona. Rico y sedoso, con una nariz especiada que te sorprende desde el principio. El Crianza 2012 está ya listo para vender. Había leído que Verónica decía que este vino estaba estupendo y la verdad es que así fue. Lo más sorpréndete: las notas que daba a menta. En boca los taninos estaban muy correctos. El Viñas Viejas 2011 estaba en un momento óptimo. Muy suave y sedoso, elegante y sin aristas, un vino muy agradable.

Como la vez anterior, una visita muy agradable. Da gusto oír hablar tanto a Ascensión como a Verónica de sus vinos y es muy de agradecer el trato tan personal y familiar que nos dieron. Tiene ese encanto de bodega pequeña y familiar donde se cuidan todos los aspectos del vino para que resulte algo diferente, sobre todo cuando tienes en cuenta que es la bodega más pequeña en una comarca donde están algunas de las bodegas más grandes de Ribera Del Duero. Tú que me lees ya sabes que aunque aprecio los vinos grandes de grandes bodegas, tiendo más a la bodega pequeña, y sobre todo a esas que ponen alma y pasión en la elaboración de sus vinos. No es que en las otra no lo hagan, pero gente como Verónica tiene que competir con grandes bodegas y no puede hacerlo con sus mismas armas. Tiene que buscar su sello de distinción, y Verónica lo consigue con sus vinos. Cuando los pruebas ves que son diferentes. Y como digo siempre, pueden gustarte o no, pero me gusta ver que la enóloga o el viñador busca transmitir su personalidad al vin dejando a la vez que la fruta exprese su carácter.

Hay que volver a visitarles. Sin duda alguna. Muchas veces.