Asistimos en Bodega Urbana de Bilbao a una cata de vinos alemanes de la zona de Pfalz. Como siempre, las catas que organiza Ana Martín sorprenden por traer esos vinos menos conocidos y/o esos vinos que nos van a proporcionar unas veladas agradables como esta. Unos estupendos vinos blancos presentados por los responsables del distribuidor Bodegas Arane de Zarátamo.

Weingut Tobi Neiss (www.weingut-neiss.de/weine/)es una bodega fundada en 1878 situada en la región alemana de Pfalz. Cuenta con 28 hectáreas de viñedo plantado, dividido en un 40% de Riesling, 20% de Pinot Noir, 10% Pinot Blanco, de 10% de Pinot Grigio y el 20% restante de diferentes variedades.

En la cata tuvimos oportunidad de probar cinco vinos acompañados por las creaciones culinarias de Álvaro Madrazo, que como siempre, estaban estupendas.

20160621_213508Empezamos la velada, pasadas la 20:00 horas si bien todavía era de día, por el Riesling de la casa, Neiss Riesling Trocken 2014. Tú que me lees ya sabes que tengo debilidad por los Riesling, sobre todo los alemanes, así que mi expectación era alta. Aromas a fruta blanca, sobre todo a piña, toques ácidos en nariz, algo de mantequilla…. En boca esa acidez típica de un Riesling mezclada con unas notas dulces increíblemente espectaculares, sobre todo para ser un Trocken, que es el Riesling de menor contenido en azúcar. Resultaba muy fresco y ácido a la vez, con un postgusto amargo muy agradable.

20160621_213531Seguimos por el Neiss Pinot Grigio 2015. Sensacional este vino. En nariz me daba sobre todo a albaricoque y algo de chirimoya, y más untuoso. Dulce en su entrada en boca, más sedoso y menos ácido que el anterior, algo más de recorrido y un final amargo que lo hacía muy agradable también.

Seguido venía un Riesling fermentado en inoxidable con un paso de cuatro meses por toneles grandes de madera. 20160621_213606Neiss Sonnenberg Riesling Alte Reben 2014 fue sin duda el vino más apreciado por los asistentes. Muy elegante, con una nariz muy similar al primer Riesling y con notas florales, la madera se apreciaba ligeramente. En boca un cuerpo y una elegancia más marcadas, con ese azúcar presente tan rico.

Ya sé, dulce, pero qué le voy a hacer? Me gustan los Riesling y me gustan los vinos dulces. Y la mezcla de acidez y dulzor con que los alemanes hacen estos vinos me tiene enganchado. Cuando como comida japonesa pienso en un Riesling como estos. Y cuando bebo un Riesling como estos pienso en comida japonesa.

20160621_213628A continuación probamos un vino bastante curioso. Neiss Spätburgunder Blanc de Noir 2015. Esto quiere decir que es un vino rosado elaborado con Spätburgunder, que es como los alemanes llaman a la Pinot Noir. Lo cierto es que de aspecto era prácticamente como cualquiera de los vinos anteriores. Te lo sirven en un bar si pides un blanco y te lo bebes como si lo fuera. Aun así, tanto en nariz como en boca tenía aromas a fruta roja, aunque bastante tenues. En nariz daba un poquito carbónico y en boca un amargor agradable y algo de carnosidad. Quitando la novedad de que fuera un rosado sin tener aspecto rosado, ofrecía poca cosas más.

Para terminar, o20160621_213651tra curiosidad. Un Pinot Noir alemán.
Neiss Bockenheim Spätburgunder 2014. Pues sí, los alemanes también elaboran vinos tintos, pero bueno, me pareció tan solo un experimento. Fermentado en barrica con paso por tinos grandes de madera durante 12 meses que se apreciaba ligeramente en la nariz, al principio estaba bastante reducido. Según se iba abriendo, me recordaba de lejos los aromas de una Pinot Noir típica, con fruta roja y con unos toques ácidos y afrutado. Pero ay, al pasarlo a la boca, donde estaba la Pinot Noir? Nada que ver la nariz con la boca. No era un vino malo, era agradable de beber, pero no me transmitía nada. Me pareció que le faltaba bastante.

Una muy buena selección de vinos los de esta bodega. Disfruté mucho los tres primeros, especialmente el Pinot Grigio ya que me resultó muy fino y elegante. Los dos Riesling muy bien, pero teniendo en cuenta que el precio del primero son 10 euros y el segundo 20 euros, hay que darle el premio al primero. He comentado lo de la comida japonesa, pero tú que me lees ya sabes que creo que lo mejor del maridaje es que comida, bebida y compañía estén bien maridadas, más que ceñirme a los maridajes clásicos. El segundo Riesling con el picoteo estaba muy rico, y me lo bebería casi con cualquier cosa. Tanto un pincho de merluza como esa salchicha con mostaza y miel iban perfectas con el vino. O el vino con ellas. Qué importa? Si estaba todo muy bueno.

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