Nuestro Entre Copas nacional seguía su camino. Bien cerquita de Cebreros nos encontramos con El Tiemblo, y allí, en la antigua nave de la Bodega Cooperativa de El Tiemblo San Antonio es donde un buen tipo como Daniel Ramos (www.daniel-ramos.es, @DVRwines) tiene su cuartel general. Recientemente he probado su 2014, un excelente Sauvignon Blanc, y como Orly Lumbreras me dijo que fuéramos a visitarle, allí nos presentamos sin la menor duda.

Tú que me lees ya sabes que desde hace un tiempo busco bodegas alejadas del mainstream. No renuncio a beberme un estupendo Matarromera Crianza 2004 como hicimos Geoff y yo la noche anterior, pero cada vez más me gusta lo que gente como Orly o Dani ofrece. Podrá gustarte o no, por supuesto. Una bodega que produce más de medio millón de botellas al año tiene un cliente fiel que busca siempre lo mismo. A mí me gusta que el vino me sorprenda y me gusta que cada año muestre la diferencia de la climatología, los cambios de la uva o incluso el humor del vigneron el día que lo elaboró. Creo que un vino debe hablarte y transmitirte, y ellos lo consiguen.

Dani Ramos trabaja la Garnacha, la Albillo y la Sauvignon Blanc. Tiene una veintena de parcelas con las que elabora 17 etiquetas diferentes. Trabaja con tinos de arcilla de distintos tamaños y barricas de roble de 225 y de 500 litros. Todo lo que haga falta para dar al vino su personalidad. Próximamente haremos una entrevista con Dani para nuestro blog. Como curiosidad, decir que hay un tipo medio australiano medio español en un pueblo pequeño de Ávila haciendo vino.

Con Dani catamos cinco vinos: un Sauvignon Blanc y un rosado en arcilla, y tres tintos, uno de ellos en arcilla y dos en roble. Conceptos completamente distintos y que no te dejan indiferente. Por otra parte además, todos son vinos que están todavía haciéndose, no están siquiera en botella. Empezamos por el Zerberos Suaviñón 2015, Un rico Sauvignon Blanc en ánfora, que tiene un cuerpo y un color que solo lo encuentras en vinos que tienen años. Sin embargo, está estupendo y sorprende mucho. El rosado es el Kapi Rosé 2014, con Garnacha. Muy curioso y con un color que no tiene nada en común con el rosado clásico. Los tres tintos a continuación: Kapi Amphorae 2015, como su nombre indica criado en tinos de arcilla, estaba rico rico. Zerberos El Altar 2015 me pareció el más rico de los tres tintos, con una cuerpo muy elegante y potente. Finalmente Zerberos Del Tiemblo 2015, otra Garnacha que promete ser un pepino cuando esté embotellado. En realidad todos ellos son vinos que están cerca de la botella y que en breve van a darnos muchas tardes y noches de placer.

Es curioso ver que en un pueblo alejado de todo como El Tiemplo, cuyo nombre casi tiene más letras que habitantes, alberga una bodega que hace estos vinos. Como decía, pueden gustarte o no, pero Dani Ramos hace vinos diferentes, vinos que reflejan el suelo de la zona, que reflejan cómo es la fruta aquí, que luego adquieren el paso por los tinos de arcilla y la barrica y sobre todo, que adoptan la personalidad de su creador. Y ahí es donde se marca la diferencia.