Estas catas son siempre difíciles de hacer cuando uno va a ellas. Sabes que te van a presentar unos vinos, blancos, tintos y dulces, y sabes de antemano que va a ser muy complicado acertar algo, o incluso andar cerca. La cata entre Jean y Phillipe consistía en que cada uno de ellos iba a presentar un vino, cuatro rondas en total, sin que el otro supiera qué vino era. Claro, ni él ni los demás. Y ahi residía la dificultad. La única pista que teníamos era que todos los vinos eran de España, Francia y Portugal. Hombreeeeeeee… Así mucho más fácil. Solo nos quedan un campo de unos 100.000 vinos……pan comido.

Después de que nos tomaran el pelo a los asistentes con dos pócimas embotelladas (ésta hay que guardársela a los dos ;–))) que nos vendieron como si fuera vino bueno, nos enfrentamos a los cuatro vinos blancos.

Los dos primeras vinos blancos estaban bien. El primero me recordaba mucho a un espumoso, así que me inclinaba por un blanco del Penedès o quizá un Chardonnay, pero menos opciones con ésta. Notas minerales y en boca ligeramente ácido. El segundo tenía unos aromas en nariz que me recordaban a un Moscatel no demasiado dulce. En boca era frutado y dulce y agradablemente amargo. Clavados los dos: el primero era Luis Seabra Granito Cru Alvarinho 2013. D.O.C. Vinho Verde, Portugal. Alvarinho 100%. El segundo Martin Schaetzel 2006 Riesling Ammerschwihr de Alsacia. Empezaba prometedora la velada.

Segunda ronda de blancos: el tercer vino estaba muy cerrado en nariz. En boca me resultaba muy ácido y salino. La nariz seguía resultándome poco agradable. El cuarto vino tenía aspecto y aroma de vino viejo. Para mí era un vino de esos que hacen en Jerez pasando la pila de años en soleras. Estaba muy bien de acidez, de amargor pero le faltaba mucho para ser un amontillado. 4/4. Chardonnay 2014 de Jacques Puffeney, de Arbois, Jura. El otro, un Vouvray. Clos Baudin 2013, un Chenin Blanc de François Chidaine. Estaba en racha.

Tras el fiasco de los blancos, me sentía completamente perdido y ya preveía que los tintos serían más de lo mismo. Incapaz de acercarme algo.

Primer tiento: Me recordaba a los vinos gallegos que hemos probado en otras ocasiones, pero éste tenía muchos aromas a cuero. Jean Y Philippe se regodeaban viendo como sufríamos, porque salvo Antonio en alguna ocasión, nadie se acercaba. Bueno, con este yo sí. Solo me equivoqué por 400 kilómetros. Avan Terruño de Valdehernando 2008. Ribera Del Duero. Por lo menos acerté el país, que era un 33,333333% de posibilidades.

El quinto vino ya fue vacilón total. No tenía no iba menor idea de lo que podía ser, así que me salto decir lo que me pareció. Daniel Ramos, Garnacha de Arena 2010 de Zerberos. Menos mal que cuando le visitamos hace unas semanas no nos dio a probar este vino. Eso si, el vino muy curioso y muy rico.

Para terminar, dos tintos dulces. El primero me resultó demasiado alto en alcohol y muy ácido. El segundo me resultaba familiar y dije que era La Chispa Negra de Dominio Del Bendito. Pues tampoco, pero acerté el país, eh? Que eso cuenta en el concurso de Vila Viniteca. El primero era un Oporto LBV 2009 de Niepoort, y eso que me encantan los Oportos. El segundo un Monastrell de Jumilla, Alceño Dulce.

Todo un éxito. Menos mal que nadie se enterará de que fallé todo o casi todo. En fin, si por lo menos se hubieran pegado Jean y Philippe habría salvado la velada, pero ni eso. El reto se quedó en nada de nada. Y ni siquiera nos dijeron quien de los dos había acertado más. Estoy por pedir que me devuelvan el dinero.