Tú que me lees ya sabes que el vino blanco me gusta aunque la Albariño nunca me ha atraído de una manera especial. No es que no me guste, que sí me gusta, pero siempre elijo otro perfil de vino blanco. En cualquier caso, si tengo ocasión de probarlo, lo hago. Es más, no soy un extremista del vino, aunque a veces lo parezca, así que si hay ocasión de probar algo nuevo, lo hago, incluso con un Rioja. En la mayoría de los casos, claro, que tampoco hay que exagerar.

Todo esto viene a cuenta de que se ha celebrado en el Hotel Carlton de Bilbao la presentación de la añada 2015 de Rías Baixas (@Rias_Baixas). Por gentileza de Olalla Elorriaga y la Asociación de Sumilleres de Bizkaia, tuve oportunidad de asistir. Y allí fui.

En primer lugar, al llegar te dan una guía muy completa sobre las bodegas presentes, incluyendo subzona, variedades y porcentajes utilizados, producción anual, información de contacto, etc. Una guía que ya podría verse más a menudo. Así que lo primero fue leer la guía y marcar lo que iba a catar. Evidentemente, soy de los que hacen una selección, no me paso por cada una de las 12 mesas presentes probando los seis/siete vinos que hay en cada una. De haberlo hecho, creo que todavía estaría debajo de alguna de las mesas buscando la vergüenza. Tengo que decir que como en la guía venía la producción de cada bodega, me dediqué a las bodegas de producción más pequeña en lo posible así no hay nada de Fefiñanes, Mar de Frades o Condes de Albarei. Probé muy poco por encima de una producción de 500.000 botellas.

Así pues, y dado que tenemos publicada una entrevista con Cristina Mantilla, de Mantivinos, lo primero fue probar dos vinos suyos que había allí: Dávila y Valmiñor, ambos de Adegas Valmiñor. Esta bodega está situada en la subzona de O Rosal, en la parte más sudoeste de Rías Baixas, junto a la frontera con Portugal. Al ser la añada 2015, todos los vinos probados eran muy limpios visualmente, así que no haré más comentarios al respecto. En este caso, Dávila tenía Albariño, Loureiro y Treixadura, mientras que Valmiñor era 100% Albariño. En el Dávila notaba aromas a fruta blanca, tendiendo más a piña, en Valmiñor más a chirimoya. En boca Dávila era muy agradable, con unas notas ácidas bien equilibradas y un postgusto persistente. Valmiñor me pareció más untuoso, con más volumen, con un recorrido largo y muy agradable. Ambos vinos me gustaron mucho, especialmente el Valmiñor.

Los dos siguientes vinos catados fueron Condado Do Tea Blanco, de Adegas Señorío de Rubíos, de la subzona de Condado de Tea, y Pazo de Señorans, de la subzona del Valle Del Salnés. El primero elaborado a base de Albariño, Loureiro, Treixadura, Godello y Torrontés. Señorans con Albariño 100%. El Condado Do Tea me pareció fantástico en nariz, con una potencia aromática increíble y notas manzana verde. Pero ay, al pasarlo a la boca, nada que ver con la nariz. Sin nada que llamase la atención, se apagaba muy rápido. Todo lo bueno de la nariz desaparecía rápidamente. El Señorans, del que ya había tenido en casa algo, me resultó flojo, tanto en nariz como en boca.

Rías Baixas 2015
Rías Baixas 2015

You & Me de Bodegas Vionta de Valle Del Salnés fue el siguiente. Albariño 100%. Tirando a Albariño clásico en cuanto a cítricos en nariz y acidez en nariz y boca. Nada especial.

Albamar fue el siguiente. De la misma zona y elaboración que el anterior, este Albariño de Bodegas Albamar me resultó bastante flojo. En nariz apenas notaba aromas y en boca brillaba por su ausencia. Algo de acidez, pero poco más que decir.

Seis vinos catados, y tengo que agradecer al personal del hotel presente que la cantidad que servía era más que adecuada, ya que solo llegué a tirar dos o tres vinos. El resto daba justo para catarlo, así que todo fue bien.

La segunda parte de la cata se desarrolló de la siguiente manera: seguimos en el Condado de Tea para los dos siguientes vinos: Nora, de Viñas Nora, y Finca Garabelos, de Notas Frutales de Albariño. Los dos Albariño 100%. Ambos estaban correctos, bien de acidez y recorrido, buenas notas frutales, pero no me terminaban de llenar.

Rías Baixas 2015
Rías Baixas 2015

Entonces, reunido conmigo mismo, tuve una pequeña catarsis. Desde el Valmiñor, seis vinos atrás, no había vuelto a probar algo que me llenase del todo, así que recordando que el L-100 de Valmiñor, que ya había probado con anterioridad, me había gustado mucho, me decidí por volver a O Rosal. Y creo que fue la mejor decisión. Las otras subzonas me dejaban un poco frío. Los vinos estaban bien, pero sin darme esa sensación de querer beber más. En cambio, los vinos de O Rosal me daban la satisfacción que buscaba. En conjunto no tenían esos toques cítricos tan marcados, daban algo de mineralidad y en algún caso a especias. En nariz me parecían muy equilibrados y en boca muy agradables y sobre todo, muy elegantes, sin aristas. De aquí cayeron los últimos cuatro vinos: Turonia, y Quinta Couselo, de Quinta Do Couselo, Señorío Da Torre, de Bodegas Aldea de Abaixo, y Santiago Ruiz, de Bodegas Santiago Ruiz. En los cuatro casos, disfruté mucho de los vinos y tengo que decir que me he hecho admirador de los vinos de O Rosal. De fuera de la cata sigo pensando que el L-100 de Valmiñor es espectacular, y de los de ayer, Valmiñor me encantó, los dos Couselo me parecieron fantásticos, el Da Torre muy fino y el Santiago Ruiz con la notas especiadas increíble. Repasando mis notas ahora, el podio sería Valmiñor y Santiago Ruiz, Quinta Do Couselo y Da Torre, y Dávila y Turonia. De fuera de O Rosal me quedo con la potencia aromática del Condado Do Tea y poco más.

Me ha parecido sorprendente la diferencia entre las diferentes subzonas de Rías Baixas, y la cata me permitió valorarlas, así como descubrir de donde me gustan más estos vinos. O Rosal ha sido un gran descubrimiento y recomiendo vivamente probarlos.