Cuando visitamos Tommasi Viticoltori hace dos meses, tuvimos una experiencia tan agradable con ellos que decidimos compartirla ya que era algo que no puede pasar desapercibida. Hay que decir que escribimos este artículo porque queremos hacerlo, no porque lo pidieran. Estamos muy agradecidos a ellos y la forma en que nos trataron, que esto es lo menos que podemos hacer para mostrarlo.

Después de nuestra visita a la bodega disfrutamos de la segunda demostración de hospitalidad de Tommasi. Vino a través de Borgo Antico, uno de los restaurantes ubicados en el Hotel Villa Quaranta, en el cercano pueblo de Pescantina. Tuvimos una gran cena, que empezó con una copa de vino espumoso como aperitivo que nos llevó hacia el vino de la cena: Dionysos, Primitivo de Manduria Riserva, un espléndido vino elaborado con Primitivo, el primo italiano de la Zinfandel americana. Muy buen vino, cuerpo redondo, elaborado por Masseria Surani, en Puglia. Para cenar tuvimos gnocci, espaguetis y carne. De postre, Panacota casera. Todo impecable, bien cocinado, bien presentado y por supuesto bien comido.

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Un par de días más tarde visitamos el Hotel Villa Quaranta. El hotel está situado en una villa del siglo XVI en el corazón de la Valpolicella. Es mucho más que un hotel. Luca Carrara, el director general, nos llevó por un recorrido mostrándonos en primer lugar el centro de congresos, bien equipado para toda necesidad que se pueda tener y con una capacidad de hasta 450 personas. Luego pasamos al Wellness Center and SPA Terme della Valpolicella, increíble sitio, cuenta con un gimnasio, cinco piscinas y todos los servicios que uno puede exigir en un lugar como este, como peluquería (pregunté lo que era pero no llegué a entenderlo bien), centro de fisioterapia, etc…

Junto al spa hay una pequeña iglesia románica propiedad de la familia en la cual la comunidad local celebra Misa cada fin de semana.

Luego fuimos a ver la increíble oferta gastronómica. Después de ver la cafetería/ restaurante junto a la piscina exterior, fuimos a visitar la Bottega, un acogedor restaurante con pocas mesas y un ambiente agradable. Aquí ofrecen clases de cocina para aprender a elaborar recetas locales.

¡Oh Baco, finalmente te encontré!!! Bajando por unas escaleras te encuentras la joya del hotel: Cantina en Villa, un increíble ristorante subterráneo donde se pueden disfrutar todos los vinos de Tommasi y muchos más con su comida. El ambiente es impresionante con paredes de ladrillo visto y techo abovedado y lleno de botellas de vino y accesorios. Un paraíso para los amantes del vino. Luca nos tuvo que sacar de allí en contra de nuestra voluntad. Nos agarrábamos a todo lo que podía pero no hubo manera.

Muchas gracias tanto a Luca como a su personal por la visita. Se trata de un hotel al que vale la pena ir aunque sólo sea por un fin de semana de relax. Pero te puedes quedar allí tanto tiempo como quieras. No hay necesidad de salir de él. Bueno, sólo para visitar la bodega de Tommasi.

En nuestro último día en la ciudad, Annalisa nos recomendó visitar otro restaurante en Verona. Y quienes somos nosotros para decir que no? Tommasi Viticoltori es parte de un grupo de familias del vino llamado Amarone Families – Famiglie dell’Amarone D’Arte. Entre ellas llevan un ristorante en Verona, Botegga Vini. Aquí puedes venir para desayunar, comer, merendar, cenar, tapear… No se necesitan excusas. La carta de vinos es un viejo libro con cubiertas de piel y grande como un periódico. Tiene 159 páginas llenas de vinos, no sólo italianos, sino de todo el mundo. Buscas en el índice un país, que seguro que está. Puedes consultarla también en la web. Luca Nicolis es el responsable y nos preparó un gran almuerzo.

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La comida aquí es realmente buena. Y el secreto mejor guardado? La bodega subterránea que está detrás de la barra. Si te gusta el vino, es nuestro Disneyworld. Alí nos llevó de visita y nos explicó lo que había en la bodega. Allí puedes encontrar viejas añadas de los vinos más importantes del mundo. Tienen más de 3.000 botellas, con vendimias que se remontan en el tiempo más de 60 años. Tienen botellas de Bertani Recioto, por ejemplo, de 1959 y también muchas añadas de la década de 1960. No pudimos ver todo, por supuesto, pero dos cosas nos llamaron la atención: unas cuantas botellas de La Tache 1972 y Romanée Saint Vivant 1974 de Borgougne y sobre todo, una increíble colección de Penfolds Grange, el Shiraz de Australia. Una botella de cada vendimia desde 1963. Impresionante. Se podrían ganar miles de euros en una subasta de vino.

Por desgracia, era hora de volver a nuestras tareas diarias, pero estamos seguros de que Tommasi ofrece mucho más de esta increíble hospitalidad. Tenemos que ir allí más a menudo a seguir disfrutando con ellos.

Puedes ver el video en la bodega de Botegga Vini en este enlace.